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viernes, 22 de mayo de 2015

Google+ y el +Gran Hermano


Para mí Google+ era una red social más, una además menos utilizada y para mí menos intuitiva que Facebook, y, para más inri, una en la que casi Google me había liado para que entrara sin pensarlo mucho... De hecho me hice hace tiempo y me borré después... Esta era toda mi profunda reflexión hasta que llegué (no por casualidad sino porque eran dos de las lecturas propuestas en Web Social) a los siguientes posts de Enrique Dans sobre la estrategia  Google:


Enrique Dans comenta en estos dos posts de 2013 (la precisión de la fecha aquí es importante) la estrategia de Google para implementar sí o sí su red social Google+. Esta estrategia es algo fundamental ya que otros productos de Google como Google Buzz y Google Waves habían fracasado anteriormente, y no se podían permitir otro fracaso. ¿Cómo conseguirlo esta vez?

Al principio ya decía que la primera vez que entré en Google+ me sentí casi obligada a ello, como que Google, sin yo ser muy consciente de ello me había ya creado una cuenta ligada a mi correo y a otros productos suyos como Blogger. No andaba muy desencaminada y como he podido leer en varios blogs desde 2012, cualquier persona que se creaba una cuenta de Gmail estaba obligado a obtener una cuenta de Google+ al registrarse. (Fuente:  http://ow.ly/NiBoI)

Esto se relaciona directamente con la explicación tajante dada por Dans en su post: "Google+ no es una versión de Facebook hecha por Google, sino la versión de Google de sí misma". Un post que me ha sorprendido mucho por su capacidad de visión fue, de hecho uno de Dave Llorens a comienzos de ese mismo 2013: "PLUS-ONE THIS: PROOF THAT GOOGLE PLUS WILL PREVAIL", que viene a decir más o menos lo mismo:

"What makes Google Plus different is that it is the new backbone of a company that does search better than anyone already—something Facebook could never compete with"
Llorens es tan hábil como para captar que G+ no pretende robarle usuarios a Facebook, o al menos no es su estrategia principal. Los datos que proporcionamos en redes sociales como Facebook son tan valiosos como para poder personalizar aún más las búsquedas y superar si es posible aún más a otros buscadores. Esa es la pieza clave que quedaba por montar en el puzle.

¿Es esto beneficioso para el usuario? Muchos lo podemos poner en duda, y hay muchos aspectos que pensar, como muestra esta charla TED sobre los filtros burbuja (altamente recomendable):


Lo que sí parece claro es que para Google sí lo es. Siempre es posible buscar sin este tipo de filtros, pero con ellos se ajustará más a tus gustos.

Llorens se plantea la posibilidad de Google de obligarnos mañana mismo a utilizarlo, que sin duda sería exitosa, pero plantea: "that’s playing with big, big, brand fire". Es mejor mantener una buena imagen.

Esta imagen es justamente la que pone en entredicho Enrique Dans en el segundo de los posts. ¿De verdad no nos obliga Google a abrirnos un perfil en Google+: "quieras o no quieras Google+, tendrás que usarlo", "¿Te gusta Google+? Úsalo. ¿No te gusta? Úsalo también. Es lo que hay".

A comienzos de 2013 la web Genbeta publicaba algo sobre esto sobre por qué un día llegué y tenía ya un perfil de G+ unido a mi cuenta de gmail:
[Entre las medidas drásticas tomadas por Google] la más llamativa, la obligación de crearse un perfil en Google+ con cada nueva Google.
De este modo, alguien que cree una cuenta de Google para utilizar Gmail, YouTube, Picasa o cualquier otro servicio de la compañía (hasta Zagat) estará obligado a crearse un perfil en Google+, que estará atado también al uso que haga el usuario por el resto de servicios de la compañía.
Está claro que esto no es lo que mejor que una marca puede hacer con su imagen encontramos nuevas noticias en 2014:
- Google+ ya no te obliga a usar tu nombre real
y... más interesante aún:

- Google acaba con la obligación de ligar Gmail a un perfil de Google+
¿Ya era hora no? Muchas gracias.

Otro tema para reflexionar es, por supuesto, la cantidad de posts y artículos dedicados a la estrategia brillante de Google. ¿Brillante? ¿De verdad? Quizás habría que pensar un poquito más en la ética antes de aplicar este tipo de calificativos.


viernes, 17 de abril de 2015

¿Cuántas claves tiene la Web Social?



En este post quiero comentar el artículo de José A. Merlo Vega titulado "Las diez claves de la Web Social" [en línea] y disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3012969.

Creo justo, antes de comenzar a hablar del artículo, decir en primer lugar que este trabajo viene desde una perspectiva de alguien interesado en los sistemas de información, categoría definida en Wikipedia como "conjunto de elementos orientados al tratamiento y administración de datos e información, organizados y listos para su uso posterior". Y si con algo tiene que ver precisamente la Web Social es precisamente con esto, con una gran profusión de datos e información susceptible de ser recabada, analizada y utilizada, ¿con qué fin? Eso ya es otra historia.

Por una parte cuando terminé de leer el artículo mi primer pensamiento fue... aquí faltan muchas más claves, o... esto simplifica todo mucho. Sin embargo, esto es lo que solemos buscar: una versión simplificada, como bien advierte el autor al comenzar el artículo. Por supuesto que son más, el asunto es, ¿son estas las más relevantes?

Y vaya...una vez que uno empieza a analizar se da cuenta de que no es tan simple. "1. El navegador como herramienta". Y esto, que puede parecernos una obviedad, obviamente no lo es. El navegador se ha convertido en la herramienta fundamental para acceder a los contenidos de internet, o más bien de la Web que sería la plataforma principal: "la web, sin calificativos, de un desarrollo de Internet, donde las posibilidades para la participación son la principal novedad".

Esto nos llevaría directamente a la segunda clave, la cooperación y el sexto, la participación. El primero es digno de reflexión, pues supone un claro cambio desde el paradigma romántico de la originalidad y la importancia de la autoría hasta una primacía de una inteligencia colectiva de la que quizás el portal Wikipedia sería el mejor ejemplo.

Y de nuevo de un punto a otro, que sería el décimo, y el más bello así enunciado: "El desinterés como base. El carácter social de la nueva web también incluye como elemento definitorio la búsqueda del bien común". También quizás el más discutible.

La interoperabilidad y el etiquetado como sistema entrarían dentro de características técnicas que, no obstante, han permitido evolucionar la web hasta convertirla realmente en lo que hoy es. Lenguajes como XML, esquemas, DTDs, hojas de transformación, etc. son un medio necesario para la web social.

Una de las características que permiten lo que se ha llamado la democratización del conocimiento e incluso del poder (si bien Chomsky tendría mucho que objetar...)

No se puede ser mas majico 
y más listico
No obstante, si algo ha permitido o favorecido esta democratización, sería sin duda el punto cuarto: la sencillez. Nada más claro que ponerme como ejemplo. Aquí, escribiendo un blog y visualizándolo ya como quedará en su formato final.

Y si algo juega en contra de esta democratización sería precisamente el punto séptimo, que alude a la variedad, a la no permanencia, al cambio constante, que exige renovarse o morir, que te deja fuera en cuanto te descuidas, o te haces mayor, o no tienes acceso a internet de manera asidua.

Nada más que objetar. Cada uno de los puntos permite una reflexión y, esto, ya es mucho.

jueves, 16 de abril de 2015

Tú eres tú y lo que eras. La web: ni olvido ni perdón II



Seguimos con el tema de lo que dice de nosotros la web, de la huella que dejamos cuando navegamos o creamos contenidos en internet y las implicaciones que tiene.

En este caso el vídeo que ha inspirado la reflexión es el siguiente:



Este vídeo me ha asustado más si cabe que el anterior. Jennifer Golbeck, ademas de tener un notable parecido con la actriz de Física o Química (esta serie no la recomiendo, pero sí, soy culpable, la he visto), resulta ser una Doctora en Informática que trabaja en la Universidad de Maryland.

Cecilia Freire y Jennifer Golbeck,
juntas pero no revueltas.
Como explica Golbeck la información que dejamos cuando navegamos por internet puede ser utilizada para múltiples usos. Un psicópata podría rastrearnos sin mucha dificultad... Pero gracias a dios no hay muchos psicópatas (creo). Lo que sí hay es empresas dispuestas a vender, y dispuestas a saber nuestros gustos para enfocar su objetivo con mayor exactitud. Pero... ¿hemos dado nuestro consentimiento para ello?


De nuevo tengo que hablar sobre Black Mirror. En el episodio titulado "Be right back" se parte de una distopía en la que la ciencia ha avanzado tanto que una empresa ofrece un servicio virtual por el que, basándose en su información online, se crea una inteligencia artificial capaz de recrear a una persona concreta que tratará de conversar o solucionar problemas imitando a cómo lo haría esta persona en cuestión. Cuantas más trazas digitales dejara esa persona determinada, más exacta puede ser dicha inteligencia artificial... Lo que Golbeck propone al comienzo de este vídeo no dista mucho de esta fantasía distópica.
Si en el post anterior hablábamos de la inmortalidad digital y la permanencia de todos nuestros aciertos y errores en la web, Jennifer Golbeck nos habla de la posible solución a este sísifico castigo. La clave está en la ética profesional.

La investigadora propone que exista una cláusula que nos informe sobre los riesgos a los que nos sometemos cada vez que publicamos algo o dejamos huella en internet.

Mi primera reflexión al ver el vídeo fue de escepticismo... ¿Para qué iban las empresas a proteger a los que son sus potenciales productos de venta? Los datos que dejamos son precisamente eso, un producto que puede venderse, que puede tener un precio. Luego, además, pensé en lo que sería un popup que advirtiera de los posibles riesgos que corremos al publicar una foto, un vídeo, un post... eso sería más largo e infumable que el prospecto de un medicamento.

Y...ahora creo que hay esperanza. Somos producto y somos clientes. Por ello, cuanto más conciencia tengamos sobre las huellas que dejamos en internet más probablemente optaremos por aplicaciones y redes sociales que permitan controlar al usuario el nivel de privacidad que queremos mantener. El mejor ejemplo que encuentro es Facebook, que cambió recientemente su política de privacidad para hacerla más clara y sencilla, haciendo, en principio, más fácil, que cualquier usuario sepa qué información personal se recopila y con qué fin.

Como siempre, somos más libres cuando somos menos ignorantes. Y, como siempre, la idea es compartir ese conocimiento.


miércoles, 15 de abril de 2015

Tú eres tú y lo que eras. La web: ni olvido ni perdón I

Acabo de ver dos charlas TED estupendas que me gustaría comentar.
Como el resto de este blog son relacionadas con el uso actual de redes sociales y lo que de nosotros dice nuestra identidad digital.

Comencemos viendo la primera de las charlas:



Es curioso que al verla he recordado una charla que tuve con mi madre. Hablábamos de tener un diario, un diario personal. Me decía que había que ser muy cuidadoso con lo que se escribía, que quedaba para siempre y que, lo que se escribía había de ser leído en uno u otro momento, lo que no sabíamos era por quién. En otras palabras, podíamos decir alguna barbaridad, hacer una broma de mal gusto, criticar a alguien. Las palabras se las lleva el viento, pero solo las orales. En el recuerdo podían modificarse, suavizarse o eliminarse. Una vez escritas esto ya no era posible.

En algún momento de clarividencia asocié esto con la web, en la que todo queda escrito, fotografiado, grabado, etc. Y además, su soporte virtual hace que sea difícil que desaparezca. ¿Qué significa esto? Que nuestros errores nos acompañarán para siempre... ¿Recuerdas aquel grupo musical que amabas hace unos años y que sientes ahora vergüenza al recordar? A la web no le incomoda y lo recordará para siempre.
Es un ejemplo de poca monta, pero no siempre tiene por qué ser así. Quizás quieras buscar, porque tienes su DNI por alguna razón a cierta persona y, ¿qué encuentras? Su historial de multas de coche en la Comunidad de Madrid. El ejemplo es real. ¿Qué imagen te llevarías de una persona con la que vas a trabajar y descubres que tiene una multa por conducir habiendo bebido más de la cuenta? Y, sin embargo...¿estamos seguros de que podríamos tirar la primera piedra?

Por internet circuló un vídeo bastante revelador al respecto:


Es una idea que lleva tiempo preocupándome por la cantidad de implicaciones que tiene. Por una parte, por supuesto, el control que tenemos sobre nuestra privacidad. Por otra, cómo de predecibles somos por nuestros hábitos, gustos, perfiles, etc., dicho de otra forma, ¿dónde queda nuestra individualidad?
Si alguien sois seguidores de la serie Black Mirror (si no lo sois ya estáis tardando) recordaréis el que para mí es el mejor episodio de esta magnifica serie: The entire history of you. En él un aparato hasta ahora ficticio (aunque las google glasses van en esa línea) permite revisionar de una forma completamente fiel el pasado frente a los ojos de una persona o en una pantalla. El desarrollo de este sencillo punto de partida es magistral y nos deja en el aire muchas preguntas: ¿es realmente beneficioso mantenerlo todo tal y como fue? ¿Nos beneficia el olvido?

Y aquí yo escribiendo este post como un tatuaje...